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Por una estrategia digital con más ventas y menos likes

Por una estrategia digital con más ventas y menos likes

El marketing digital debe prometer leads y no solo ilusionar con “engagament»

Desde el famoso boom del Social Media, primero con Facebook, pasando por Twitter y luego catapultando a un estético e inesperado Instagram, todos los usuarios y amantes del marketing digital hablábamos de Engagement. El discurso de ¿Cómo conectar con nuestras audiencias?, ¿Cómo generar conversaciones alrededor de mi marca? y ¿Cómo hago mi marca más cercana a los usuarios en Redes Sociales para “humanizar” la misma?, estas fueron algunas de las preocupaciones iniciales en un escenario digital, en el cual empezamos a navegar (o más bien a chapucear), todas las marcas.

El afán por tener presencia, llevó a que los responsables en cada departamento de mercadeo, a ordenar la apertura de una cuenta Twitter, Fanpage, Blog, Tablero de Pinterest, perfil en Instagram, entre otros, tratando de cubrir la demanda digital y meterse a la fuerza en una moda sin tener claro el propósito, la estrategia y los objetivos a cumplir desde cada uno de los canales digitales abiertos para la marca.

Este inicio accidentado trajo consigo una necesaria pausa que a su vez propició el análisis, fue aquí cuando se reflexionó sobre la conexión que se daba por naturaleza en estos canales digitales directamente con los usuarios, lo cual le dio la entrada a la cancha a un gran jugador: el Engagement. Este se posicionó como uno de los KPIs (indicadores) más relevantes para los departamentos de mercadeo, en donde a la falta de medición en resultado de ventas y con el ya conocido argumento: “las Redes Sociales son para conectar con los usuarios”; desde aquel momento el engagement es el protagonista de las estrategias pensadas desde lo emocional y el alcance con su audiencia.

La velocidad con la que avanza la tecnología no da espera y nos deja a su paso la reflexión de que una tendencia no termina de posicionarse cuando ya otra está llegando, fue así como en medio del nuevo boom con los influencers que se apalancaron en el Engagement para atraer audiencias, despertamos y nos dimos cuenta que las plataformas de pauta digital se volcaron al negocio sobre el cual siempre se fundó su existencia, el valor moneda. En este escenario, los objetivos de mercadeo tenían que argumentar su inversión en pauta digital y la única forma era con las ventas de sus productos anunciados en las redes sociales, en resumen, el ROI llegó a lo digital.

Pero, ¿cómo exigir ventas reales en un espacio que siempre vimos como un puente emocional entre las marcas y los usuarios? La respuesta nos conduce hacia las estrategias de valor que generan leads calificados. Ese KPI que se pueda medir de forma cuantitativa, no solo cualitativa y que represente una venta o por lo menos una posible relación de confianza a futuro.

Por eso ahora, es vital y necesario pensar las marcas más allá de los comentarios, los shares y los likes por los cuales antes nos peleábamos. Es necesario sacarle el jugo a cada uno de los canales digitales que componen nuestras marcas alineándolos sobre un mismo piso estratégico que garantice en tiempo, en mensaje y en fondo un punto de contacto que articule la experiencia de uso del usuario, lo alcance, lo impacte, lo fidelice y lo vuelva a impactar, pero por encima de todo que lo conserve para volverlo a invitar a dar ese paseo que alguna vez ya le dimos.

Es allí cuando se hace indispensable pensar la marca desde contenidos que generen un click efectivo y de verdad, un escenario en donde las redes sociales y los ecosistemas digitales puedan a través de las ventas, asegurar resultados en los reportes ante una mesa directiva y donde la efectividad y el protagonismo que nuestros activos digitales representan para la marca, vayan más allá de un “like” y apunten a la construcción de ecosistemas reales, fidelizados y sobre todo rentables.

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